Javerim Javerot

BERESHIT (GÉNESIS) 44:18 – 47:27

“Dijo Él: Yo soy el Di-s, Di-s de tu padre, no temas descender a Egipto, pues en nación grande te tornaré allí. Yo descenderé contigo a Egipto y Yo te haré ascender también (…)”

Bereshit 46:4

Este versículo nos habla de ascender y descender. Por lo general, cuando se habla de ir a la tierra de Canaán se está ascendiendo y cuando se parte de Canaán a otro lugar, como en este caso, se habla de descender. Lo mismo sucede cuando se lee la Torá en las sinagogas, se sube a la Torá, y finalmente cuando se reside en Israel se dice que se hace aliyá (subir).

Pero algo hermoso que encontramos en las palabras ascender y descender es en la parte espiritual. Muchas veces nos encontramos con mucho desánimo y parece que nuestras oraciones no llegan ni al techo de nuestras casas, sentimos que nuestra llama se apaga, y en especial cuando nuestro comportamiento empieza a alejarse de los preceptos que el Eterno ha establecido entenderemos que estamos descendiendo, que nos estamos alejando de Di-s. ¿Qué puede ocasionar este alejamiento? La razón inicial es cuando dejamos al Eterno por fuera de nuestros planes, cuando le damos a nuestras ocupaciones y preocupaciones más importancia, cuando creemos que somos autosuficientes, y creemos que todo está en nuestras manos, ese es el primer error y, con toda seguridad, nos hará descender de la presencia de Di-s.

Pero en el pasaje que tomamos como base, encontramos algo muy especial; nuestro padre Iaacob, antes de descender a Egipto, ofreció sacrificios a Di-s, y solo se movió cuando tuvo la aprobación y la compañía del Eterno, y este le promete que aunque descienda Él estará acompañándolo y le hará subir nuevamente. Este debe ser el modelo en nuestra vida, pues, como dijo nuestro Rebe Ieshua, “en el mundo tendréis aflicción”. Pero esto no debe ser excusa para ir solos por el camino, es la oportunidad para estar acompañados de nuestro Padre Celestial quien de su mano nos ayudará a ascender nuevamente para estar siempre más cerca de Él.

Y, por último, debemos recordar que solo lograremos estar cerca de Di-s y subir a Él por medio de la obediencia en amor a su Torá, a sus preceptos, esa es la única forma, como escribió el salmista “Tu palabra es lámpara para mis pies y una luz para mi camino” Salmos 119:105

¡Shabat Shalom!

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