Javerim Javerot

BERESHIT (GÉNESIS) 25:19 – 28:9

“Imploró Itzjak a Adonai, frente a su mujer, pues ella era estéril y accedió a él Adonai, y concibió Rivká su mujer”

Bereshit 25:21

A simple vista vemos una oración sencilla de Itzjak al Eterno para que le concediera hijos, pues su esposa era estéril, a lo cual HaShem accedió; esto es lo que vemos al leer el texto. Pero miremos un momento más que está pasando allí.

En el versículo 20 del capítulo que estamos estudiando leemos “Era Itzjak de edad de cuarenta años cuando tomó a Rivká, hija de Betuel…” Y ahora leamos lo que dice el versículo 26 de este mismo capítulo 25 “…E Itzjak era de edad de sesenta años cuando ella los tuvo”, es decir que pasaron 20 años, desde su casamiento, hasta el nacimiento de sus hijos. ¿Cuánto estás dispuesto a orar y clamar por algo que desee tu corazón?

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Por lo general todos queremos las cosas fáciles, que todo esté a la mano. Esta nueva generación del siglo XXI tiene muchas ventajas comparadas a lo que tenían que hacer las generaciones pasadas para obtener lo que ellos querían. Estamos en una era donde todo lo queremos fácil, gratis y sin ningún esfuerzo. En la vida de los patriarcas hubo algo en común: sus esposas eran estériles y solo dependían de la intervención divina para dar vuelta a esta situación. Aquí es donde nos encontramos con Itzjak y Rivká, una pareja que no podían tener hijos y esto para su época era contado como una maldición. Sin embargo, no desfallecieron y oraron, clamaron todos los días, sin saber si la promesa que Di-s le había dado a su padre Abraham de que su descendencia sería innumerable se cumpliría. Allí es donde se puso a prueba su fe, su confianza en el Eterno, su creencia en aquel que dio la promesa.

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¿Cuáles son tus metas? ¿Cuáles tus propósitos?, preséntalos delante del Eterno, que Él que es bueno y sabrá darte lo que necesitas en su tiempo. Pero no debemos desfallecer, ya que los tiempos de Di-s no son los mismos del hombre.

¡Shabat Shalom!

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