Javerim Javerot

¿Darías tú lugar?

Encontramos en Rajel un gran ejemplo de humildad. Ella fue una mujer que renunció de manera voluntaria a su derecho, por amor y compasión con su hermana, cediendo su lugar en el matrimonio con Iaakov. Viendo ella que su padre Labán, quien tenía la fama de ser un engañador, tomó a Leah para entregarla por esposa, Rajel, le dio las señales que habían pactado con Iaakov. Según la tradición de nuestro pueblo (el Midrash), ellos sabían cómo era Labán; ella lo hizo para que Leah no fuera humillada. Se enfrentó a su propio dolor dejando ir a la persona amada, para evitar la tragedia y posible vergüenza de su hermana.

Rajel es descrita como una mujer en la que Iaakov encontró buenas cualidades, seguramente muy similares a las de su madre Rivká.

“Trabajó Iaakov por Rajel siete años, más fueron en sus ojos cual pocos días por su amor hacia ella”.

Bereshit (Génesis) 29:20.

Para Leah, por su parte, esto no debió haber sido algo fácil tampoco. El saber a lo que se iba a enfrentar y a un posible desprecio de su esposo por ese engaño. Sin embargo, a pesar de no ser la mujer más amada, es conocida como la mujer de la Tefilá (oración); otro gran ejemplo de mujer virtuosa. Fue la más bendecida por el Eterno al darle a Iaakov cuatro hijos varones y a su única hija, Dinah.

Te puede interesar:  Resumen Parashá Vaietzé

Pero hoy quiero enfatizar en algo muy interesante, la importancia de “dar tú lugar”, como lo hizo Rajel. Otro episodio de esto, fue cuando Leah le dijo: “ahora quieres quedarte con mi esposo”; Rajel no le dijo nada, no le reclamó, en realidad ella fue la más afectada por toda la situación, sin embargo, se quedó en callada y no contestó. Eso es lo que aprendemos de la actitud de Rajel, a guardar silencio y ceder en beneficio de otros. Ella comprendió que solo Di-s tiene el control de todo.

Al dar su lugar, fue recompensada por Hashem; fue la esposa amada, la madre de Iosef (el hijo más querido de Iaakov) y de Benjamín, el hijo menor. Además, está escrito en Jeremías 31:15-16: “Así dice el Señor: Se oye una voz en Ramá, lamento y llanto amargo. Rajel llora por sus hijos; rehúsa ser consolada, por sus hijos que ya no existen. Pero el Señor dice: ¡No llores más, porque yo he oído tus plegarias y te aseguro que los volverás a ver; regresarán a ti desde la lejana tierra enemiga donde ahora se encuentran! Hay para ti esperanza en el futuro próximo, dice el Señor, y tus hijos e hijas volverán a su patria”. Está es una promesa muy importante de que pronto volveremos del exilio.

Te puede interesar:  Resumen Parashá Vaietzé

Muchas veces el orgullo, el egoísmo, u otros factores nos ganan y no somos capaces de ver más allá de nosotros mismos; de percibir la ganancia que Hashem nos da al ceder nuestro lugar. Somos incapaces de mostrar compasión por el prójimo como lo hizo Rajel, de amarlo, de mirar por su bienestar y mostrar una actitud desinteresada para poder transmitir al otro el amor y las bendiciones del Creador en cada vida. Debemos cambiar esta actitud, y entender que es Él quien puede suplir todas las necesidades.

¡Shalom Ubrajot!

¡Si te gustó este artículo, compártelo en tus redes sociales!

Artículos relacionados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *