Javerim Javerot

BEMIDBAR (NÚMEROS) 13:1 – 15:41

«DEPENDE», este es el título de una canción muy escuchada en los últimos días. Y nos invita a reflexionar sobre como tomamos los eventos de la vida. Estamos en una época donde vivimos unos eventos importantes que pueden dar al traste con lo que habíamos planeado.

Para muchas personas, por ejemplo, esta situación del COVID-19 les ha traído mucha desesperanza, mientras que para otros ha sido una oportunidad para reinventarse y sacar provecho de la adversidad.

La Torah nos cuenta el episodio de los enviados a inspeccionar la tierra prometida; fueron doce emisarios y de los doce solo diez dieron buen informe.

La naturaleza del ser humano parece ser el no esforzarse al máximo por los sueños que tenemos, al primer fracaso desisten de sus sueños y propósitos. El Eterno Bendito es Su Nombre, entregó la tierra a su pueblo, solo debían ir a tomarla, sin embargo, decidieron que debían enviar personas a reconocer la tierra, y aquí empezamos a mirar los depende.

Para todos los enviados, la tierra era muy buena, tierra que fluye leche y miel, frutos grandes, tierra fértil, todo lo que el Eterno prometió. Pero con bastantes obstáculos para poder ser tomada por medios humanos.

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Para la mayoría de los enviados era imposible tomar la tierra (éramos a sus ojos como langostas), la gran bendición de Di-s y el sueño de tener una tierra propia, se disipó por el temor de luchar y confiar en El Eterno.

Para los otros dos emisarios, todo lo vieron al contrario; “nos los comeremos como pan”, ese fue su pensamiento, sabían que por grande que fueran sus habitantes, ya el Eterno los había entregado y era solo cuestión de fe el tomar la tierra prometida.

En nuestros días, las bendiciones de Di-s para nuestra vida están a la puerta todos los días, pero muchas veces el factor fracaso, pereza y falta de fe nos juega malas pasadas. El Eterno quiere que nos esforcemos un poco, Él nos ha hecho parte y socios de la creación, no todo lo dejó listo y preparado, Él quiere que participemos de sus propósitos. Depende de cómo tomemos las pruebas, si nos sentimos como insectos delante de las dificultades, siempre estaremos en derrota, siempre estaremos por el suelo, siempre estaremos soñando y nada alcanzaremos. Debemos tener la actitud de Josué y Caleb, a los problemas y obstáculos los comeremos como pan, pues sabemos que el Eterno a nadie le da una prueba que no pueda soportar y superar. Dicen nuestras escrituras que la fe debe ser acompañadas con obras, lo demás son solo sueños.

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Conquistar las promesas que el Eterno nos ha dado, nuestros sueños y propósitos, deben ser un aliciente para trabajar duro por ello. Por último, debemos recordar que nuestro anhelo más grande debe ser el anhelar y conquistar nuestra tierra prometida, el Olam Habá (El mundo venidero), esto requiere algo más que soñar y anhelarlo. No es fácil, dice el Rabino Shaul de Tarso, es necesario que a través de muchas dificultades entremos al reino por venir, pero el conquistar ese sueño y esa tierra es un acto de valentía. Nuestro Maestro, Rabino y Mashiaj Ieshúa nos enseñó:

“Os digo que desde los días cuando Iojanán el lnmersor se manifestó en el desierto hasta este mismo momento que os hablo, el Reino de los Cielos es deseado ardientemente por el remanente justo de Israel, mas solamente aquellos que decididamente se abren paso a través de la Torah como la estoy enseñando, lograrán tomarlo.”

¡Shabat Shalom!

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