Javerim Javerot

Todos tenemos un gran potencial en nuestra palabra cuando hacemos Tefilá (oración), cuando clamamos de corazón a Hashem solicitando misericordia en un asunto, por una persona o por nosotros mismos.

También cuando pedimos por alguien cosas buenas, le estamos rogando al Eterno que lo bendiga en gran manera. Di-s le retribuye a cada persona de acuerdo a sus pedidos, conforme a Su perfecta Voluntad.

Algo importante a tener presente es que, con nuestra palabra, El Santo Bendito Es puede cambiar el estado de las cosas. Vemos un ejemplo muy interesante, después del episodio del becerro de oro, cuando Moshé elevó una Tefilá por el pueblo de Israel rogando que no lo acabará:

“¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo: “Para mal los sacó, para matarlos en los montes, ¿y para raerlos de sobre la faz de la tierra?” Vuélvete del ardor de tu ira, y arrepiéntete de este mal contra tu pueblo. Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel, tus siervos, a los cuales has jurado por ti mismo, y les has dicho: Yo multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo; y daré a vuestra descendencia toda esta tierra de que he hablado, y la tomarán por heredad para siempre. Entonces Adonai se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo”

Shemot (Éxodo) 32:12-14

Y en Devarim (Deuteronomio) 9:26-29 está escrito:

“Y oré a Adonai, diciendo: Oh Señor, no destruyas a tu pueblo y a tu heredad que has redimido con tu grandeza, que sacaste de Egipto con mano poderosa. Acuérdate de tus siervos Abraham, Isaac y Jacob; no mires a la dureza de este pueblo, ni a su impiedad ni a su pecado, no sea que digan los de la tierra de donde nos sacaste: Por cuanto no pudo Adonai introducirlos en la tierra que les había prometido, o porque los aborrecía, los sacó para matarlos en el desierto. Y ellos son tu pueblo y tu heredad, que sacaste con tu gran poder y con tu brazo extendido.”

El Rabino Moshé David Vali interpreta que “dicha oración de Moshé, inspirado por el Eterno, obtuvo el perdón inmediato para el pueblo de Israel. Moshé invocó la Misericordia Divina. Hashem aceptó la oración de Moshé como palabras de consuelo.” ¡Hermoso!

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Nuestros sabios enseñan también que ninguna oración se pierde, que Hashem guarda todas nuestras palabras, ninguna se desperdicia. Y, si de pronto no vemos cumplidas las plegarias en nosotros, se verán reflejadas y darán sus frutos en nuestros hijos o nietos.

Otra cosa interesante que dicen los sabios del pueblo de Israel es que nuestro Padre guarda cada lágrima que se derrama en la Tefilá, y que serán usadas en nuestros momentos de necesidad como está escrito en Tehilim (Salmos) 56:8 “Mi deambular tú mismo contaste; pon mis lágrimas en tu redoma; ¿No están ellas en tu libro?”. ¡Interesante!

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Dicen también que no existe una plegaria sincera que no sea respondida. No sabemos cuándo, pero sabemos que tenemos el poder en nuestras palabras para que Hashem escuché nuestras peticiones.

Así que, la próxima vez que eleves tu Tefilá al Eterno, recuerda utilizar el don del habla para el bien. Utilízala para forjar cosas buenas (Jesed), para realizar súplicas como nuestros antepasados lo hicieron, donde Hashem mostró su infinita bondad y lograron cambiar y transformar el curso de los malos decretos hacia nuestro pueblo y hacia la humanidad.

Por lo tanto, no impurifiques este maravilloso don; utilízalo de manera provechosa. Ya sabes el gran poder de la Tefilá; es tú herramienta para acercarte cada vez más a Hashem, es la línea directa con Él. Así que hazlo con agradecimiento sincero siempre, con el Santo Bendito Es.

¡Shalom Ubrajot!

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