Javerim Javerot

SHEMOT (ÉXODO) 35:1 – 40:38

“Si retrajeres del día de Shabat tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Adonai; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en Adonai; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Adonai lo ha hablado”.

Ieshaiáhu 58:13-14

A vísperas de empezar un nuevo año en el mes de Abib, desde la salida del pueblo de Israel de Egipto, según el orden de las Parashot semanales del ciclo anual de la Torah, ahora es el turno para la porción de Vaiakel-Pekudei. En esta Parashá se ordena la construcción del Mishkan, una misión muy importante, sublime, llena de santidad, donde el Eterno mostró a Moshe y a los sabios de Israel cada cosa que debía tener la morada de Su majestad. Aunque ni los mismos cielos pueden contener al Eterno, en este lugar estaba su presencia y se manifestaba su poder. Pero el Eterno dio la instrucción de que en Shabat pararan la obra, porque desde Genesis está escrito “Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación”. Y en las tablas donde estaban consignadas las 10 Mitzvot escrito está:  “Seis días trabajarás, y harás toda tu obra, más el séptimo día es reposo, por lo cual Adonai tu Elohim, te ha mandado que guardes el día de Shabat.”

Luego de ver lo sagrado e importante que es guardar el día de reposo, que incluso Yeshua declara ser Adón del día de Shabat, y ora para que nuestra salida en la gran tribulación no se dé en este día sagrado (Mateo 24:20), declara Rab. Shaul en el libro de Colosenses, que el Shabat es una sombra de lo que ha de venir. Además, tomando del estudio del Rab Iojanán Bar More y del Moreh Iojanán Ben Kefa de aspectos escatológicos del Shabat, veremos cuál es esta sombra de lo por venir de la que habla el Rab. Shaul; en el Salmo 95:11 se dice “Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo”. Ante esto, los sabios y rabinos del talmud hablan en el tratado de Sanedrin 97b; Rab. Katina señala que Adonai será exaltado por 1.000 años, y tanto en el Salmo 90:4, como en 2 de Pedro 3:8-10 para Adonai un día es como mil años, y mil años como un día. Lo que nos permite señalar que el Shabat es sombra del séptimo milenio, de la edad mesiánica que nos habla el libro de Revelaciones (cap. 20), donde nos señala que incluso por estos mil años HaSatan será atado y el Mashiaj Fiel y Verdadero será quien gobierne por este periodo.

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En el Talmud, el Rabino Abaye nos dice que habrán dos días de desolación, pero al tercer día será levantado el Mesías. También dice Oseas 6:2 “Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él”.

En el cuarto milenio -aproximadamente para el año 4.000- nació Ieshúa de la tribu de Judá, descendiente directo de la casa de David, el cual trajo por un periodo aproximado de 3 años una pequeña porción de la edad mesiánica, donde hubo grandes milagros y se cumplieron muchas profecías de las sagradas escrituras, y murió como siervo sufriente llevando consigo los pecados de todo aquel que se arrepiente de corazón de su maldad y sigue las instrucciones de la Torah. Se levantó al 3 día de los muertos, y, escatológicamente hablando, en el 3 milenio (al empezar el tercer día) luego de su resurrección, volverá a restablecer la edad mesiánica.

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Ciertamente hubo dos milenios de desolación para el pueblo de Israel, donde destruyeron su Templo sus ciudades y fueron dispersos por el mundo, pero a partir de 1948 Israel fue establecida como Nación y poco a poco se esta volviendo del cautiverio. Para que en el tercer día sea levantado nuevamente el Mesías, en su carácter de Rey, dando por terminado los seis días (milenios) de la humanidad y dándole comienzo a el Shabat, la edad mesiánica, y como debemos prepararnos para tan sublime momento, escrito está:

“Bendito el hombre que hace esto, y el hijo de hombre que lo abraza; que guarda el día de Shabat para no profanarlo, y que guarda su mano de hacer todo mal.  Y a los extranjeros y eunucos, así dijo Adonai: A los que guarden mis días de reposo, y escojan lo que yo quiero, y abracen mi pacto, yo les daré lugar en mi casa y dentro de mis muros, y nombre mejor que el de hijos e hijas; nombre perpetuo les daré, que nunca perecerá. Yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos. Dice Elohim Adonai, el que reúne a los dispersos de Israel: Aún juntaré sobre él a sus congregados.” 

Ieshaiáhu 56:2-8

Esta es una promesa para la edad mesiánica; el Shabat Milenial tanto para judíos como para gentiles. Seamos fieles en lo poco, guardando el Shabat semanal, y el Eterno verá la disposición de nuestro corazón, y nos permitirá heredar el Shabat Milenial junto a nuestro amado Mesías. Al igual que Ieoshúa Ben Nun (Josué), llevo a Israel a la tierra que mana leche y miel, Ieshúa Ben David permitirá entrar a todos sus discípulos, aquellos que aman y guardan la Torah, a su bendito Shabat.

¡Shabat Shalom!

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