Javerim Javerot

BERESHIT (GÉNESIS) 1:1 – 6:8

Iniciamos esta semana la Parashá Bereshit después de una hermosa temporada de festividades, donde su propósito fue el acercarnos nuevamente al Eterno, a retornar a Él; terminamos el estudio de la Toráh y ahora nos disponemos a iniciar nuevamente con el nuevo ciclo.

La palabra con que inicia la Torá es Bereshit, que ha sido traducida como Génesis y su significado es comienzo o principio. Algo curioso es que no inicia con la letra Alef (א) -que es la primera letra del Hebreo-, sino que comienza con la letra Bet  (ב) -la segunda letra-, y estos nos enseña varias cosas:

Primero, que, como se declara en Deuteronomio 29:28“Los aspectos ocultos pertenecen a Adonai nuestro Di-s, más los aspectos manifiestos son para nosotros y para nuestros hijos por siempre y para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta Toráh”. Muchas veces caemos en la tentación de preocuparnos por las cosas ocultas, las cosas que sucedieron antes de la creación del mundo, que si la tierra tiene miles de años, o millones de años, que si el Big Bang, etc., y no nos preocupamos por lo que está delante de esa Bet  (ב); esta, por su forma que es cerrada (recordemos que el hebreo se escribe de derecha a izquierda), nos indica que debemos mirar hacia adelante, pues hacia atrás de la palabra no hay nada, solamente lo oculto que pertenece a Di-s, y solo Él se lo revela a quien quiera. Nuestra motivación es concentrarnos en lo que nuestro Padre celestial quiere para nosotros y esto solo lo vamos a encontrar si miramos hacia adelante.

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Segundo, la Bet tiene un valor numérico de 2, y esto nos enseña que todo lo que vemos está basado en dos:

  • El hombre está creado con una parte física y terrenal y otra celestial o espiritual.
  • Las cosas que vemos en este mundo son un reflejo de lo celestial.
  • Se dio la potestad al hombre a escoger entre el bien y el mal.
  • El Mishkán o Tabernáculo, su forma y funcionamiento es una sombra del Mishkán celestial.
  • Si obedecemos la Toráh seremos bendecidos, si la desobedecemos (el cielo no lo permita) acarreamos maldición.
  • Tenemos vida y está la muerte.
  • Las dos tablas de la Toráh, en las cuales están en una las obligaciones con el Eterno y en la otra las obligaciones con el prójimo.
  • La columna de fuego que le daba abrigo y luz en las noches a nuestro pueblo en el desierto y la nube de gloria que los protegía en el día.
  • El hombre y la mujer como complemento perfecto de la creación.
  • Se enseña la forma de vivir de las naciones y la forma de vivir de Israel como pueblo.

Y así podemos seguir nombrando ejemplos.

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Por último, con Bet, se escribe Bait (בַּיִת) que significa casa; esto nos apunta a que el Eterno también nos ha dado una casa -que es este mundo-, donde Él quiere habitar con nosotros y hacernos partícipes de Su creación.

Así es que, cuando iniciamos este maravilloso estudio de la Torah, nos vamos a encontrar con muchas cosas nuevas; descubriremos, como nos enseñó el maestro, tesoros nuevos, vino nuevo, y no importa que todos los años repitamos la Torah -y lo hacemos desde hace más de cuatro mil años-, siempre el Eterno tiene cosas nuevas que enseñarnos.​

¡Shabat Shalom!

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