Javerim Javerot

El Eterno nos ama, nos quiere libres, pero tenemos que poner de nuestra parte.

Esfuerzo con amor

Estas semanas de Abib están cargadas de un poder muy bello de Hashem; ya lo vimos dentro de una de las convocaciones más importantes para el pueblo apartado de nuestro Padre y fue Pesaj.  Esta conecta con otras fechas que traen un mandato expreso del Creador del universo, con lo cual el rotulo de “fiesta” se sale de contexto, porque antes que celebrar, lo que hacemos es meternos en responsabilidades que, si estamos dispuestos, debemos acatar con amor.

Al ser hijos del Eterno, no siempre vamos a tener la vida de príncipes que mucha gente se imagina. Somos privilegiados, sí, pero esos privilegios traen una responsabilidad con la que deberíamos impactar al mundo. Ahora, gracias al Creador, estamos saliendo de una época de aislamiento y zozobra que tuvo a todo el mundo en vilo más de dos años. Y justo para esta época, casi no se volvió a hablar del dichoso tema. Una bella coincidencia, ¿cierto?

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Pesaj nos invita a hablar a nuestros hijos de la salida de Egipto (y los “Egiptos” que siempre se nos presentan). Panes sin levadura nos lleva a eliminar la levadura de nuestra vida y no comer pan durante una semana completa. Iom Habbikurim (La ofrenda mecida del primer grano) nos recuerda que el Eterno nos redime con su cordero, pero que si no honramos ese sacrificio vamos a perder el año y la cosecha va a ser bien cortica. Y para cerrar con broche de oro, nos queda la cuenta del Omer. ¡No acabamos de recoger los primeros granos y recordar la libertad, cuando Hashem ya nos está cobrando lo que nos va a dar en el desierto!

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Pero ese es el pago por ser nación escogida. Esa es la responsabilidad que aceptamos con amor para con nuestro Creador: Aceptar que Él nos gobierna, que Él es nuestro timón y sabe a dónde nos lleva.

Aceptemos con amor obediente lo que el Eterno nos manda en cada festividad. Y, si podemos, expliquemos con amor a los que poco conocen de este bello camino. Pero primero nosotros hagamos el esfuerzo y beneficiémonos de la energía tan bonita de estos días, porque sentirnos libres es maravilloso. Hagamos el Omer con fe. Preparemos estos 49 días con conciencia para que lleguemos renovados, libres y empoderados a Shavuot, para recibir la “instrucción” más maravillosa que nuestro Padre nos pudo dar: su amada Torá.

Que tengas mucho Shalom en tu vida.

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