Javerim Javerot

BERESHIT (GÉNESIS) 32:4 – 36:43

En una conferencia, el Rabí Dan Ben Abraham dijo que si un nombre se le pudiera dar a Iaakov sería “Mister Problems”, Señor problemas. Y me pareció nada alejado de la realidad. No basta sino leer lo que dice la Torá respecto a nuestro padre Iaakov para entenderlo.

Y es que la vida de Iaakov no es ajena a nuestra propia vida, pues nos muestra no al héroe, sino a la persona natural que busca como salir de sus dificultades. Pero Iaakov es esa persona que no deja nada al azar, al contrario, se esmera por poner en orden las cosas, en planificar el siguiente paso, en hacer lo que humanamente le toca, pero sabe también que el paso final es poner toda su confianza en El Eterno. Por lo general nosotros queremos el milagro antes que la acción, pero nuestro personaje nos enseña que el milagro es el resultado de nuestras obras.

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Otra enseñanza que nos brinda esta parashá es lo que nos dice el Rabino Shaul de Tarso cuando afirma en Hechos 15:22 “Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Di-s”, pues nos muestra a un hombre que no se deja abatir por las cosas que le suceden y fueron muchas, a nuestra simple vista, negativas, como estar amenazado de muerte por su hermano, el engaño que recibió de su propio suegro (de haber sido explotado laboralmente), haber sufrido la violación de su hija única, la muerte de su esposa amada, la supuesta muerte de su hijo favorito, la hambruna que sufrió la tierra en su generación, etc. Para una persona natural estas situaciones podrían llevarlo al borde de la locura. Pero Iaakov, sin dejar de sentir dolor, siempre salió adelante, pues su fe en Di-s era mayor que sus pérdidas.

Nuestro padre Iaakov nos enseña que debemos persistir aun en medio de las dificultades. Debemos tener en mente cual es nuestro propósito y este no es otro que estar en el Olam Habá con nuestro Padre Celestial. Nos enseña Iaakov que la fe sin obras es muerta, nos enseña a ser íntegros, aun cuando sabemos en qué hemos fallado. Durante todo este tiempo de penurias Iaakov fue preparado para ser Israel, para darle su carácter, para que su trasegar por este mundo -que no ha sido benevolente con él-, sea más fácil, o por lo menos para que no desfallezca en su amor a Di-s.

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Para terminar, cito al Rabino Uriel Romano cuando dice lo siguiente: 

“Los simbolismos de la Torá son hermosos: al que “andaba torcido” (Iaakov-tobillo/engaño) para enderezarlo y convertirlo en Israel (recto ante Dios) un ángel debía hacerlo cojear. De ahora en más andaría recto espiritualmente/éticamente pero no físicamente.”

¡Shabat Shalom!

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