Javerim Javerot

SHEMOT (ÉXODO) 18:1 – 20:23

Esta hermosa parashá conocida como Kalá (Novia) nos trae muchas enseñanzas y reflexiones para nuestra vida. Veamos alguna.

Esta semana nuestra amada Colombia amaneció conmovida con la noticia de un aborto. Inmediatamente vinieron las preguntas, los prejuicios, los juzgamientos, etc. Nadie entendía lo que pasó, pues fue algo inusual. Inusual digo, no porque en Colombia no se practique el aborto, si no por el tiempo de embarazo que tenía la madre.

En la parashá de esta semana, se nos narra la entrega de la Torá en el monte Sinaí, y allí es entregado este hermoso regalo. Se nos narra el episodio de los diez mandamientos -o decálogo- y, según los comentaristas, este decálogo puede dividir en dos categorías; una, los deberes y obligaciones del hombre para con Di-s y la otra, los deberes y obligaciones del hombre para su congénere.

Pero hay un mandamiento que en especial me llamó la atención y lo encontramos en el versículo 13 del capítulo 20, es muy corto, dice “no asesines”.

¿Es el aborto una violación a este mandamiento que El Eterno nos ha dado?

Me puse en la tarea de averiguar qué piensa nuestro pueblo sobre este tema, qué jurisprudencia hay, y les compartiré solo algunas pequeñas cosas. Solo para reflexionar.

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Lo primero que aprendí es la forma en la que se debe tratar este tema, se debe hacer con humildad, no avergonzar a nadie, con compasión y temor reverencial, esto es lo principal.

Luego me encontré con que en la legislación hay diferentes puntos de vista para este tema, desde la prohibición total del aborto y hasta permitirlo en ciertas circunstancias. Se debate si el aborto es un daño o un asesinato, si la vida inicia en el vientre o solo cuando sale del mismo, si el feto es potencial de vida o si es vida misma, si el feto es parte del cuerpo de la mujer o es un ente separado, si la vida de la madre tiene prioridad sobre el feto, hasta cuándo se puede interrumpir un embarazo, y por cuales causas se puede abortar. Como podemos ver, el judaísmo no escapa a todas estas preguntas que nos invaden en nuestra sociedad, por lo tanto no podemos juzgar a esa madre por el hecho de haber abortado, pues no nos ha puesto Di-s por jueces y , por otro lado, solo el Eterno conoce las intenciones y problemas que tuvo esta mujer al tomar esta decisión.

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Debemos preguntarnos más bien qué estamos haciendo como sociedad, qué podemos hacer para que estas cosas no sucedan y que las almas que Di-s envía a este mundo para su propósito no sean truncadas por conflictos sociales. Nuestra sociedad es una sociedad laica, que finalmente debe gobernar para todo el mundo, para todo tipo de personas, para creyentes y no creyentes, pero por lo menos debemos exigir que las entidades encargadas de legislar sobre estos temas tan delicados lo hagan con la voz de la conciencia -si es que no tienen temor de Di-s- y no hacerlo para que la tribuna los aplauda.

Finalmente quiero cerrar este artículo con una frase que encontramos en la literatura judía: 

“el Talmud nos enseña que se necesitan tres socios para la creación del ser humano. Los padres y Di-s. Cada uno participa en la creación de una vida.”

Oremos por que las parejas entiendan el plan del Eterno, y nuestra sociedad ande conforme a la voluntad de Di-s.

¡Shabat Shalom!

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