Javerim Javerot

BERESHIT (GÉNESIS) 12:1 – 17:27

Hay una canción del cantante israelí Amir Dadon y del también cantante, actor y escritor Shuli Rand (el mismo de la película Ushpizin) que, cuando la escucho, no puedo evitar pensar en la historia de Abraham Avinu. Y aún más, pienso en las historias que podemos tener cada uno de nosotros. La canción, traducida al español, dice así:

Yo vivo entre lo santo y lo común

Con una verdad que conmueve todo mi interior

Y con mil hábitos

Con mi rostro lleno de cicatrices

Yo regreso a Ti, derramando mis palabras

Entre la realidad y la locura, todo vuelve a mí

No hay paz en el lugar de donde vengo

Este viaje pesa mucho, y es un poco grande para mí

Yo necesito terminar con este conflicto

Ben Kodesh Lejol – Shuli Rand, Amir Dadon

En la parashá de esta semana el Eterno le dice a Abraham (en ese momento Abram) “vete para ti de tu tierra, del lugar de donde naciste y de la casa de tus padres a la tierra que te señalar锿por qué el Eterno le dice a Abram que deje todo en ese orden (tierra, lugar donde nació y casa de los padres)?, ¿por qué le dice “vete para ti”? Los sabios enseñan que esto se debe a que todos los seres humanos tenemos tres formas de desenvolvernos en la vida; primero, tenemos las costumbres del país donde crecemos; segundo, tenemos los hábitos del lugar donde nacemos (nuestro barrio, nuestra comunidad, etc.); tercero, tenemos la ideología de nuestra familia. Cuando el Eterno le dice a Abram que deje todo esto, lo que le quiere decir es que se desarraigue de todas esas costumbres que tenía y empiece un nuevo camino, pero, en especial, que lo haga para él mismo.

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El Midrash cuenta que, cuando el Eterno le habló a Abram, le dijo: “¡Has alcanzado un nivel tan elevado, Abram! Si permaneces en un solo lugar, ¿cómo se difundirá tu reputación? Peregrina y la fragancia de tu personalidad atraerá a la gente lejana y cercana para servirme”.

Muchas veces nosotros mismos nos sentimos estancados, viviendo entre lo santo y lo común, cargando con nosotros todas esas costumbres del mundo que nos rodea y con el cual debemos convivir. A veces también nos preguntamos qué hacemos aquí y cuál es la misión a la que hemos sido llamados. Y a esto es a lo que nos llama esta parashá, a descubrirnos a nosotros mismos tal como lo hizo Abraham Avinu. Nuestra misión es ser esa luz que pueda distinguir entre lo santo y lo común.

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Y ser luz no es precisamente salir y hablarle de Di-s a todo el mundo; ser luz es cada día mejorar como personas, relacionarnos mejor con quienes nos rodean, ser amables, caritativos, bondadosos. En un mundo como el de hoy ya no valen las palabras, sino que valen los hechos. Cuando te comportas diferente, cuando no eres igual al resto, los demás van a notar que resplandeces y resaltas sobre los demás. Y esto se logra únicamente dejando atrás todas las malas costumbres que hemos ido adquiriendo a lo largo de nuestra vida. Aquí ya no vale el “yo soy así, y así me quedo”, sino que ahora debemos decir “yo soy así, pero sé que puedo cambiar”.

El Midrash dice:

“Una botella de perfume permaneció sellada y envuelta en la esquina de un estante. Nadie nunca disfrutará de su fragancia mientras permanezca cerrada. Solo si alguien viene a abrirla y agitarla emanará su aroma”.

¿Cuáles son esas costumbres que hacen que tu perfume permanezca cerrado? Es hora de que las dejes, para que el mundo conozca tu fragancia.

¡Shabat Shalom!

​Abajo la canción subtitulada al español

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