Javerim Javerot

¿Qué hacer ante el chisme?

El Jafetz Jaim -experto en el tema de cuidado del habla-, dijo acerca de Lashón Hará que, cuando una persona ve que alguien está comenzando a hablar chisme, o algo indebido, tiene 3 opciones:

1. Dejar que esa persona cuente todo,
2. Dejar que cuente y, al final, reprocharla diciéndole que se equivocó y que eso era Lashón Hará, o
3. Reprochar a la persona antes que empiece a hablar y lograr frenarla para evitar que los dos caigan en ese grave pecado.

¿Pero por qué muchas veces permitimos que nos hablen Lashón Hará o lo hablamos nosotros?

Muchas veces en realidad no sabemos, ni comprendemos, lo grave que es Lashón Hará; no entendemos la dimensión de este pecado. La mayoría de las veces, el que está escuchando también está disfrutando del chisme o de la calumnia y el Ietzer Hará (la inclinación al mal) hace su trabajo.

En las Escrituras encontramos infinidad de ejemplos que el Eterno nos ha dejado para nuestro propio estudio, reflexión, mejoramiento personal y acercamiento a Él. Tenemos el caso de Miryam, la hermana de Moshé, cuando habló mal de él; los espías cuando fueron a explorar la tierra prometida llevando un mal reporte; el caso de Koraj, entre otros. Y en cada caso leemos las consecuencias de sus propias acciones.

En Vaikrá (Levítico) 19:16 está escrito: “No difundas difamación entre la gente de tu pueblo. No permanezcas (como cómplice) ante la sangre de tu prójimo. Yo soy Adonai”. Y en otra versión dice: “No andarás de chismoso entre tu pueblo; no te quedarás quieto ante la sangre de tu prójimo; Yo soy el Eterno”

En la Torah con Marcos Edery nos dice que el término hebreo רכיל“(Rajil) significa “calumniador” o “difamador” y que este “cuenta al uno lo que ha escuchado del otro” y que “por lo tanto el daño causado por la difamación es muy notorio”. Dice también que existe otra posible interpretación a este versículo: “no seas el que porta y lleva chismes y calumnias; pero tampoco guardes silencio cuando tu prójimo está en peligro de muerte. Que tu silencio no conduzca al derramamiento de la sangre de tu prójimo, la Torah nos está pidiendo no permanecer indiferentes cuando nuestro prójimo está en peligro”. 

Y en la Torah con Rashi nos dice que “todos aquellos que intrigan, van a las casas de sus prójimos a ver lo malo con la finalidad de difamar, esto aplica al chisme malicioso. Se compara al calumniador, al difamador, con un mercader que transporta su mercancía de un lugar a otro; así lo hacen aquellos que transportan el chisme de un lugar a otro”.

Dicen nuestros sabios que las personas que tienen el hábito de difamar a otros, muestran una tendencia al enojo, la crueldad y a gran cantidad de cualidades negativas.

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El hacer Lashón Hará es tan destructivo, tanto para el que habla, como para el que escucha. Y también para la persona o país de quien se está hablando.

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Hashem nos ayude, ya que en el mundo en el que hoy vivimos, la difamación, el chisme y la calumnia son consideradas, tristemente, como normales, tanto si se hacen en persona, como a través de las redes sociales.

Como creyentes en el Eterno, en el Eloha de Israel, debemos ser diferentes debemos ser agentes de luz y no de oscuridad, cuidar el habla y no prestarnos para estas cosas. Nuestro pueblo Israel también ha vivido por generaciones la calumnia y la difamación.

Es nuestro deber y responsabilidad con El Creador ser personas veraces, ser fuentes de buenas noticias. Amar y respetar al prójimo aplicando la regla de oro.

Que Di-s nos dé la fuerza y la sabiduría para actuar con mucho respeto y amor, sin ningún tipo de agresividad, y nos ayude a no ser partícipes de ningún tipo de Lashón Hará, recordando las 3 opciones que enseñó el Jafetz Jaim.

¡Shalom Ubrajot!

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