Javerim Javerot

DEVARIM (DEUTERONOMIO) 1:1 – 3:22

Esta parashá comienza con la repetición de la Torá por parte de Moshé a la nueva generación a los que estaba a punto de ingresar a la tierra prometida. En este libro, el quinto de la Torá, Moshé dio su último discurso. Les recordó todos los acontecimientos del pueblo de Israel desde la salida de Mitzraim (Egipto) hasta ese momento cuando estaban frente al Jordán.

Aquí menciona cuando nombró hombres sabios, jefes de las tríbus y jueces que le ayudaron a atender los asuntos del pueblo y a juzgar con rectitud a todo hombre, a su hermano y al extranjero que habitaba entre ellos.

Moshe les recordó el lamentable episodio de los 12 espías que envió a explorar la tierra prometida y como Hashem solo permitió que de esa generación ingresará a la buena tierra Caleb hijo de Jefoné y Josué hijo de Nun. Les dijo también que el Eterno se irritó contra él y que debía fortalecer a Josué, pues él haría heredar a Israel la tierra.

Mencionó cuando pasaron por el monte Seir, heredad de los hijos de Esav, cuando bordearon la tierra de los moabitas y de los amonitas y que no debían tomar posesión de ellas porque Hashem no se las había dado a Israel.

Rememoró la derrota por parte de Israel a Sijón rey de Hesbón y de Og rey de Basán, y como el Eterno les entregó sus tierras, las cuales fueron dadas por heredad a los hijos de Ruben, Gad y a la media tribu de Manasés, y el compromiso de ellos de ayudar a sus hermanos a heredar también la tierra prometida.

Esta parashá termina con las palabras de Moshé a Josué: «Tus ojos han visto todo lo que el Eterno, tu Eloha, ha hecho a esos dos reyes. Así hará el Eterno a todos los reinos por los cuales pasarás. No les temas por cuanto es el Eterno, tu Eloha, quien pelea por ustedes.»

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