Javerim Javerot

BEMIDBAR (NÚMEROS) 25:10 – 30:1

En está parashá vemos como un grupo de hombres se levantó en contra de Moshé y Aarón, estos hombres fueron Koraj de la familia de Coat, de la tribu de Leví; Datán, Abiram y On de la tribu de Rubén, acompañados por 250 hombres de los hijos de Israel, hombres de renombre. Ellos se unieron en contra de la autoridad dada por El Eterno a Moshé y a Aarón, y por tanto se rebelaron contra Hashem mismo.

Moshé indignado les dijo que cada uno tomara un incensario, le prendiera fuego y ofrecieran incienso delante del Eterno y que aquel a quien eligiera Hashem será santo. Moshé le recuerda a Koraj el papel de ellos en medio del pueblo de Israel y el servicio tan importante que ellos prestaban para el Eterno en el Mishkán (Tabernáculo), y trata de comprender el motivo de su rebelión.

Al reunirse Koraj junto a los demás a la entrada del Tabernáculo de reunión se apareció la gloria del Eterno a toda la congregación. Hashem les dice a todos que se aparten de Koraj, de Datán y de Abiram, que se alejaran de sus tiendas, que no tocaran nada de sus pertenencias para que no fueran arrasados con todos sus pecados, luego después de algunas palabras de Moshé, la tierra abrió su boca y los tragó, junto con todas sus cosas y a los que tenían sus incensarios, salió fuego y los consumieron. Luego tomaron los incensarios quemados, hicieron unas láminas para revestir el altar, para servir de recordación que nadie que no sea descendiente de Aarón puede quemar incienso ante El Eterno. 

Aarón tomó un incensario con fuego del altar para hacer expiación por los pecados del pueblo, se puso en medio de los vivos y de los muertos, para que se detuviera la plaga.

Hashem ordena que cada jefe de cada tribu entregará a Moshé una vara y escribiera en ella su nombre y el nombre de Aarón se escribió en la vara de la tribu de Leví. Y al siguiente día cuando las fueron a ver había florecido la vara de Aarón y así Hashem confirmó que lo había escogido a él. La vara fue puesta en el arca del pacto para recordar a las futuras generaciones la rebelión ocurrida y quien había sido designado por el Eterno como Sumo sacerdote.

Al ingresar a la tierra dada por heredad, los levitas no tendrían porción de ella, entonces Hashem les asigna ofrendas de lo mismo que llevan los hijos de Israel.

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