Javerim Javerot

Sara, la primera matriarca

Sara era hija de Harán, hermano de Abraham, por consiguiente, era sobrina de Abraham. 

La primera vez que leemos acerca de ella, es en Bereshit (Génesis) 11:29-30:

“Abram y Najor tomaron mujeres para ellos. El nombre de la esposa de Abram era Sarai y el nombre de la esposa de Najor era Milká, hija de Harán, padre de Milká y padre de Iská. Y Sarai era estéril, no tenía un hijo”.

“Iská era otro nombre de Sara. El nombre Iská deriva de «ver», que alude al espíritu profético de la matriarca”. (Torat Emet).

Rashí nos dice que: “Sara aparece en este versículo también con otro nombre, Iská, y que este nombre tiene tres significados que aluden a su altura espiritual, su belleza física y su cualidad de liderazgo-realeza y autoridad, a lo que también alude su nombre Sarai”

Posteriormente, el nombre de Sarai es cambiado a Sara: “Y Dios le dijo a Abraham: Sarai, tu esposa, no la llamarás Sarai, sino que Sara será su nombre” Bereshit (Génesis) 17:15

Rashí explica: “El significado de Sarai es sólo ‘reinará sobre mi’, y no para otros; Sara significa que ‘reinará sobre todos’”.

El Talmud menciona que Sara tenía un alto nivel de profecía, es una de las 7 mujeres profetisas del pueblo de Israel.

Era una mujer muy hermosa, pero lo más bello de ella era su interior, por eso aún a tan avanzada edad, dicen nuestros sabios que parecía como una mujer de 20 años.

Sara “es una de las 22 mujeres bíblicas merecedoras del término mujer virtuosa, ella es la más grande entre todas ellas y es la única cuya edad es mencionada en las Escrituras”. (Midrash Mishlei #31)

En el Midrash Tanjumá, Jaie Sará 4, dice que, Eshet Jail (mujer virtuosa) fue compuesta originalmente por Abraham como un elogio a su esposa Sara cuando esta falleció y luego fue incluida en el libro de Proverbios. 

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Sara enfrentó muchas pruebas difíciles: era estéril, fue retenida dos veces, tuvo problemas con Hagar y con Ishmael.

Todo lo que le ocurrió a Sara en su vida, fue siempre recibido por ella de la misma manera, con el mismo amor y alegría, tal como recibía las bendiciones de Hashem. Rashí explica que “todos sus años fueron iguales de buenos, ya que esta era la manera en la que Sara recibía cualquier situación en la vida”

Rashí, citando al Talmud en Ievamot 64a, dice: “Sarai era estéril, no tenía un hijo. ¿Por qué la repetición de la idea? Si sabemos que era estéril, entonces obviamente no tenía un hijo. Para enseñarte que ni siquiera tenía “lugar” para una descendencia, es decir, un útero”

Para el Eterno no existe nada imposible, recibió la promesa de tener un hijo de su esposo Abraham: “Yo la bendeciré y también te daré un hijo de ella, sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella. Y Abraham cayó sobre su rostro y río, y dijo en su corazón: “¿A un hombre de cien años le nacerá un hijo? Y Sara, de noventa años, ¿dará a luz?” Bereshit (Génesis) 17:16-17.

“Volveré a ti el año entrante en esta época y Sara, tu mujer, tendrá un hijo”. Sara se río en su interior, diciendo: “¿Después de haber envejecido tendré lozanía? ¡Y mi señor (Abraham) es anciano!” Bereshit (Génesis) 18:10-12. Para ella esto era algo imposible, era algo que en realidad en sus fuerzas y raciocinio humanos no tenían lugar, después de tanto tiempo y tantas pruebas ella no lo podía creer por eso río de incredulidad.

Luego Sara, al ver ese milagro de Hashem y su deseo cumplido, agradeció: “Una risa (broma) hizo Di-s para mí, todo el que lo escuche se reirá de mí”. Y dijo: “¿Quién creería que Sara amamanta hijos? ¡Di a luz a un hijo en mi vejez!” Bereshit (Génesis) 21:6-7

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De esta promesa nació Itzjak. Sara logro transmitir a su hijo lo que ella quería que él fuera y que lo trasladara a su descendencia. Fue una madre que inculco en su hijo los valores y principios de la Torá.

Falleció a los 127 años en Hebrón, fue enterrada en la cueva de Majpelá, el lugar que compró Abraham Avinu. El Midrash dice que “Sara falleció en un ataque de pánico, porque el Satán le dijo que Abraham había ido a ofrendar a su hijo Itzjak; y no alcanzó a decirle que en verdad no lo sacrificó”

Dicen nuestros sabios de la verdadera razón por la que murió Sara fue “porque su momento de irse de este mundo había llegado. Sara Imenu estaba destinada a vivir ciento veintisiete años. La vida de Sara no se acortó por motivo de Akedat Itzjak, sino que simplemente así fue la manera en que falleció”.

La huella de Sara

Todos dejamos una huella en este mundo para la eternidad. ¿Cuál fue la de Sara? La de una mujer capaz de mirar hacia adelante. Tenía visión y un nivel de conexión con Hashem muy elevado. Lo más grande que recibimos de la vida de ella, es la gran manera en la que manejaba su vida aferrada a la Emuná.

Es nuestro deber recordarla con agradecimiento, por ese rastro que ha dejado en nuestra Neshamá (alma). Iluminó al mundo llevando Emuná a muchas personas. 

Que así también lo logremos nosotros, siendo agentes activos en el propósito que tiene Hashem en cada vida y dejemos buenos recuerdos y excelentes huellas en las personas para siempre.

¡Shalom Ubrajot!

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