Javerim Javerot

¡Una época de Simjá, de gran alegría!

Una reflexión acerca de Sucot

Tehilím 27 es un Salmo que, por tradición en nuestro pueblo, lo leemos todos los días desde el comienzo del mes de Elul (Sexto Mes) hasta Hoshaná Rabá (el último día de la fiesta de Sucot). En los versículos 4 y 5 nos dice: “Una cosa he pedido al Eterno, esa buscaré, que yo pueda morar en la Casa del Eterno todos los días de mi vida, para contemplar la dulzura del Eterno e indagar en Su Santuario. Pues Él me abrigará en Su tabernáculo en el día de mal; me esconderá en lo recóndito de Su tienda; Él me elevará sobre una roca”; en hebreo encontramos en este Salmo que esta escrito besukó, en Su Sucá.

Cuando salimos de los hermosos momentos de Iom Teruah y Iom Kipur, Sucot es una época para sentirnos aún más protegidos bajo la cobertura de Hashem, de habitar al abrigo del Altísimo. De acuerdo con nuestros sabios del pueblo de Israel, la Sucá debe tener mínimo tres paredes, dos de ellas deben medir mínimo cada una 80 centímetros y la otra la más pequeña mínimo 10 centímetros. Esto representa, según nuestros sabios, el brazo de Hashem, el abrazo del Eterno en nosotros, en nuestra vida; ¡hermoso! Es reconocer que estamos bajo su cobertura, bajo su constante protección.

El último día de Sucot es Hoshaná Rabá es conocido como el “grande de la fiesta”. Este es el día más importante, ya que en él se clama al Eterno: “Sálvanos ahora, te ruego oh Adonai, haznos prosperar ahora”. Este día es conocido por tradición en nuestro pueblo como la última oportunidad para rogar a Hashem por los buenos decretos para el nuevo año.

En la época que vivió nuestro Rebe Ieshua, en ese momento de Hoshaná Rabá, fue una gran oportunidad que él muy sabiamente aprovechó para repetir las palabras que encontramos en el libro de Iojanan (Juan) 7:37-38 “en el último y gran día de la fiesta Ieshua se puso en pie y alzó la voz diciendo: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí como dice la Escritura, de su interior correrán Ríos de agua viva”” ¡Impresionante!

Pero la festividad no termina aquí, pues el Eterno nos da un día más. En Vaikra (Levítico) 23:36 está escrito: “en el octavo día habrá una convocación santa para ti”. Shemini Atzéret donde no hay juicio, no hay Shofar, no hay Sucá, no hay Lulav. ¿Entonces qué celebramos este día? El midrash explica: “Hashem le dice a Israel: ‘los retengo junto a Mí’. Es como un rey que invita a sus hijos a un banquete que durará varios días, cuando llega el momento de irse dice: ‘mis hijos por favor quédense conmigo otro día, la partida de ustedes es difícil para Mí. Acabamos de pasar juntos Rosh HaShaná (Iom Teruah), Iom Kipur y Sucot los he juzgado, los he perdonado y los protegí del sol en Mis nubes protectoras. No quiero que se vayan tan pronto. Quédense un día más'”. Es un momento muy especial entre el Eterno y tú. Es un día añadido.

En Israel Shemini Atzeret y Simjat Torah son el mismo día, pero fuera de allí son dos días de celebración. Simjat Torah es también un momento de gran celebración y alegría donde con regocijo alrededor de la Torah; se danza y se celebra jubilosamente el hermoso regalo que nos ha sido dado, tenemos la culminación de un año de lectura y estudio de toda la Torah con la parashá Vezot Haberajá y se comienza inmediatamente con la lectura de la parashá Bereshit.

Es un momento íntimo entre el Padre y cada persona, ya que nuestra relación con Él está basada precisamente en Su Torah. Es un momento en el cual reconocemos nuestra necesidad de Hashem y nuestro deseo de continuar recorriendo Sus sendas.

Concluyo con esta hermosa frase del escritor judío Isaac Bashevis Singer: “La Torah es el regalo más grande que Hashem le haya hecho a la humanidad”.

¡Así que deleítate en estos días de Simjá y permítete disfrutarlos junto a Hashem!

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